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Escrito en Notas Cortas.

La Leyenda de los Volcanes en las Leyendas Mexicanas, las mansiones celestiales vivía “Izcizauhqui” hijo de “Tonatiuh”, el Sol y “Coyoxauhquí” que era hija de “Metztli” la señora Luna.Los dioses habían advertido a los jóvenes quienes se amaba intensamente, que por ningún motivo debían abandonar el reino de los cielos pues de lo contrario serian castigados severamente.

Más un día de común acuerdo tomaron la senda que conducía a la tierra, los dioses al enterarse de su desobediencia, decidieron castigaros: ¡Jamás volverían a las mansiones celestiales!.Los enamorados llegaron al valle de los lagos, donde extensos campos llenos de mi flores se extendían a los pies de dos colosos que parecían vigilar el valle. ¡Ahí todo era felicidad! La rivalidad de la belleza siendo grandiosa con el reino de los cielos.

Por desgracia su alegría no seria eterna, pues “Coyoxauhqui” enfermo de un mal extraño y antes de morir le dijo a “Icozauhqui”:

-Por nuestro gran amor te pido me deposites en la cumbre de aquella montaña que parece un lecho para que mi madre perdonándome, todas las noches llegue a besarme.-

Cuando “Izcozauhqui” llegó a lo alto de la montaña, amorosamente deposito en su cumbre, para después queriendo dar calor a su amada, encendió una gigantesca tea de madera perfumada y sentándose a su lado, pensativo y doliente quede junto a ella.Los dioses conmovidos por tan hermosos ejemplos de amor, decidieron premiar su fiel ternura y acordaron jamás separarlos, para que eternamente pudieran estar el uno alado del otro, los convirtieron en roca y los cubrieran de nieve.

Hoy a través de los siglo aun adornan al Valle de México e ella le llaman “Iztaccihuatl” que quiere decir “La Mujer Dormida” a él llaman “Popocatepetl” cerro que humea.

 

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